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martes, 20 de diciembre de 2011

El libro de los cambios.




No me extraña que Jung se enganchara…


Para comprender a los demás hay que sentirlos, tener el oído interno afinado para captar las sugerencias que nos lleguen, y embeberse (como hace la montaña con el lago) de ellos. De esa forma, se obtiene un conocimiento profundo y real.
Las intenciones y las inclinaciones proceden de alguien o de algo (como el magnetismo) que, consciente o inconscientemente, tiende hacia un sentido o un modelo, o hacia una forma de ser y de manifestarse. Y también proceden de Dios, del Espíritu Creador subyacente en toda forma de existencia.
Las intenciones se mueven, tienen un cuerpo de energía dotado de mayor o menor intensidad, cuya fuerza produce vibración-anhelo. Y la propiedad más destacable de estas vibraciones-anhelo es el influjo o la fuerza de atracción. Finalmente, los efectos del influjo y de la fuerza de atracción son la reunión y la conjunción.
Las intenciones proceden de lo interno, se puede decir que son la parte yang de un todo. La parte yin es la vibración-anhelo que se plasma en el mundo material externo manifestándose así en el plano físico. Su manifestación es esa atracción por lo afín y, por lo tanto, es una Ley Natural. Los seres que se atraen tienden a unirse para alcanzar el anhelo que les motiva. Juntos, como las piezas de una vasija rota se reúnen para formar el modelo de la vibración que les impulsa, sus sentimientos de mutua simpatía les inducen y les permiten estar juntos, aunque sus caracteres sean diferentes.
En este campo de energías, estímulos, propiedades y efectos es muy normal tener que estudiar la sensación y quizá también tener que sentir una gran diversidad de emociones. Es decir, ahora la sensación puede encerrar más información sobre la realidad existencial que los planes o propósitos conscientes de forma mental.

El Libro de los cambios

domingo, 16 de octubre de 2011

La contradicción está en el origen de todas las cosas.
Heráclito (el oscuro)




Los daímones.


En la definición de daímones encontramos contradicciones a cada paso que damos en el tiempo, la cultura y las creencias.

En los inicios de la religión griega comenzaron siendo identificados con el destino por ello el nombre griego daimon parece que comenzó teniendo el significado de "el que reparte"

El término se designa en segunda acepción a las almas «divinizadas» de antepasados humanos que desde su situación de perfección y bienaventuranza ejercen sobre el mundo de los hombres una función de protección.

Aparece también como un término análogo al teísmo con el que se designan a los dioses.

Más tarde, por ser recuerdo de dioses primitivos penetrados en Grecia desde los pueblos indoeuropeos, se consideraron divinidades de rango inferior. Eran representados como mitad bestias y mitad humanos, como una impura mezcla de sus creencias contaminadas con las foráneas. Son dioses que luchan a favor de la oscuridad y las tinieblas, y que desearían que la humanidad viviese en ese mundo y a los que se ofrecían oscuros sacrificios.

Racionalización del Daimon.

En Grecia se acabará produciendo una progresiva evolución del concepto del daimon primitivo. Tal evolución llevará a identificar tal daimon con el genio que cada persona, a nivel individual, parece poseer. En este contexto, uno puede hablar de mi daimon como sinónimo de mi caracter propio y distinto del de los demás. El Daimon comienza, por lo tanto, a identificarse con el genio que cada uno de nosotros lleva dentro


Los daímones y el arrebato creador.


Para Demócrito, el entusiasmo, el arrebato creador sería la manifestación del Daimon, el ser divino que habita en nosotros y que ha sido condenado a expiar en la tierra una falta cometida en el mundo de los dioses.
Los dioses, emiten un sagrado soplo que el alma sensible del poeta recibe quedando en un estado entusiástico. Se puede hablar entonces de la primera manifestación de la Teoría de la inspiración cuyos antecedentes se hallaban en Homero y Hesiodo en términos del más estricto materialismo.

Por medio del sagrado soplo se introducen átomos ígneos, bien a través de los poros o de la respiración, en el alma del poeta, que se inflama llevándole a un estado de agitación semejante a la locura, aumentando así su capacidad creadora.


Ángeles y demonios.


En el siglo VI la escuela neoplatónica cierra y la escuela de Alejandría pasa a manos cristianas.
La influencia del místico anónimo del siglo V, Dionisio Aeropagita, garantiza la asimilación del daimon al cristianismo, inspirándose en estos espíritus para crear la jerarquía celeste de los ángeles.

De lo ángeles como criaturas superiores a los hombres, celestiales pero subordinados de Dios, pasamos al ángel caído, el que se creyó igual a la divinidad, la figura con la que la Iglesia demonizó a los Daímones, sumiéndolos en la oscuridad de los seres maléficos, moradores de los infiernos, capaces de poseer el alma humana.

Este último paso no fue más que el modo en el que una religión monoteísta borra los vestigios de otros dioses, de otros intermediarios con la divinidad que cuestionarían al único intermediario posible en el cristianismo; la figura de Jesucristo.


Divinidades, protectores, intermediarios, maléficos…. El caracter es el daimon del hombre, y como tal, puede ser bueno o malo. señalaba Heráclito

Particularmente me quedo con esto y con la hermosa historia del arrebato creador que nos cuenta Demócrito. Me gusta imaginarme al poeta, incluso al de nuestros días, siendo tocado por el soplo divino, inflamado por átomos ígneos que se revuelven en el alma hasta encontrar un cauce.
Para hallar esta vía, es imprescindible acompañar inspiración con trabajo y constancia.

El resultado de la creación dependerá del carácter, ánimo, imaginación o experiencia del poeta y del ritmo de la respiración, que marcará los tiempos del pulso, cada vez que se toma la pluma.



Susana Del Llano.


Bibliografía y fuentes:


-Manual de la Teoría Literaria. La Antigüedad Grecolatina I.
Carmen Bobes, Gloria Baamonde, Magdalena Cueto, Emilio Frechilla, Inés Marfil.
Editorial Gredos.
1995

-Realidad Daimónica. Patrick Harper
. Editorial Atalanta.. 2007.

-Wikipedia

-www.páginasobrefilosofia.com

lunes, 15 de agosto de 2011


Quien haya sido astuto en la adecuación de la correspondencia no sufrirá accidentes, hará que todo suceda según su conveniencia, creará un mundo de cristal en el que disfrutará del objeto. Pero no olvidará nunca que la esfera de cristal es un vacío en el que no entra el aire y se guardará de romperla en la ingenua tentativa de ventilarla.Abandonos, transportes, hijos, devociones, confianzas: son símbolos individuales de los que el aire- la mística penetración del otro- está siempre excluido.Hay, en fín, entre estos símbolos y la realidad la misma relación que entre las palabras y las cosas. Es preciso tener la sagacidad suficiente para darles un significado sin confundirlos con la sustancia verdadera. Que es la soledad de cada uno, fría e inmóvil.

El oficio de vivir.
Cesare Pavese.

martes, 3 de febrero de 2009

El arte se refleja en los ritos de los primitivos o en las pasiones fuertes: porque busca símbolos y al versar sobre lo primitivo,disfruta de lo salvaje.
Es decir, lo irracional (sangre y sexo).

El oficio de vivir. Cesare pavesse