Esta es la historia de un grupo de semi-desconocidos , gente dispar con un común interés hacia la literatura y todas las manifestaciones artísticas, que empezaron a reunirse para sacar de bares esos libros , comics y fanzines que se rebelaban a un confinamiento en estanterías y mesitas de noche donde no podían llegar a más gente.
Con unas cañas se pierde un poco el miedo a escuchar nuestra propia voz hablando de los sentimientos y las historias de otros, que al final, siempre tienen algo de la nuestra y la de todos.Así nacieron las tertulias. Nos fuimos envalentonando hasta sacar del cajón textos escondidos de cada uno, componiendo cadáveres exquisitos y comprobando como la poesía y el arte son animales nocturnos que puedes encontarte en cualquier bar.
Pues bien, este grupo de semi-desconocidos resultó que tenían mucho en común y cada vez que se reunían había tormenta de ideas. Con tanta lluvia sería un desperdicio dejar correr el agua y puesto que nadie regala cántaros, decidieron modelar uno grande, en el que se pudiera recoger el agua de esta ciudad tan húmeda y silenciosa.
Hoy en día les une una amistad forjada a base de modelar cántaros con el barro más básico, manchándose las manos, ayudándose cuando uno se queda sin agua.
Es fácil verlos un Jueves de bares, con la cazadora de cuero una cerveza y un libro en la mano.
De cada cántaro hacen una fiesta. Si te apetece este Viernes, habá tormenta en la Antigua Estación.
Llévate un paraguas o deja que te moje la lluvia.
Nos vemos mañana a las 9.