viernes, 30 de septiembre de 2011

La tempestuosa belleza del terror. Percy Bhysse Shelley



La ciudad en el mar Edmund Dulac.





Las aguas tempestuosas de los placeres que duelen.

Es preciso atar corto ciertas pasiones para no encontrarnos fuera de lugar, cual Poe, sufriendo de atentas, en pleno siglo de la información, la ciencia y las nuevas tecnologías.
Conviene ser práctico, aprender a tomar y almacenar notas mentales en lo que dura un clic de ratón para no perderse la realidad que no espera por nadie.

Somos bombardeados de continuo por imágenes que apenas da tiempo a procesar, el horror de la novela gótica parece un juego de niños comparado con el horror provocado por las noticias del día .
Hacer cola en el INEM es un método de tortura psicológica que ni el mismísimo Lord Byron hubiera concebido.


Siempre podemos refugiarnos en la noche para desatar al animal de las pasiones, las de carne y lecho, las que se palpan y las otras, en las es preciso bañarse, para hacerlas palpables; las aguas tempestuosas de los placeres que duelen. Duelen cuando no tiene forma, cuando nos gritan desde algún lugar en el que hemos escondido una imagen, una canción, un recuerdo, entre el telediario y los anuncios, entre la compra y los recibos del banco, entre el currículum y la bronca del jefe, en el tiempo que perdemos aparcando o planificando como llegar a fin de mes.

Bastante mal están los tiempos como para darnos al malditismo , la autodestrucción y la agonía constante ,emulando a un Verlaine trasnochado.

Pero agonizar lo justo cada día no es malo, sumergirse un rato en las oscuras vivencias del Sentimiento y la Sensación de los románticos y los simbolistas, valerse de la ficción para exagerarse, al estilo de las tragedias griegas, como un papel sobreactuado o una caricatura de uno mismo donde no falte nunca el humor negro.

Susana Del Llano.




Saturno devorando a un hijo. Goya



El lapis será fecundado por el mercurio filosofal (la serpiente), hasta que la serpiente se devore la cola y se produzca la disolución de la piedra.


J.C.Barchusen. Elementa Chemicae.
Leiden 1718.





El Libro de Piedra


Un libro con páginas de piedra
ha de escribirse con vísceras calientes
para ser capaces de pasar cada página,
con esfuerzo de Atlas
y hambre voraz de Saturno,
puesto que el sabor a entrañas desgarradas,
en frío, es repugnante,
pese a que alguna vez
nos hallan pertenecido,
nadie en su sano juicio
quiere devorarse a sí mismo.


Susana Del Llano.

miércoles, 28 de septiembre de 2011






Ameno, ameno, lantire , lantiremo.


Robar palabras es uno de esos pequeños y exquisitos placeres solitarios.
Adueñarse de un sustantivo que marcaremos con el hierro de nuestras connotaciones y al escucharlo, nos asaltará una punzada de complicidad semántica entre la palabra y el símbolo personal que hemos creado, vistiéndola con nuestra secreta carga emotiva.

Es como robar flores en tierra de nadie. Los mismos pétalos, los mismos colores que antes que nosotros, alguien colocó sobre un jarrón en la cocina o secó entre las páginas de un libro y que después de nosotros, alguien volverá a robar.
Lo diferente, reside en la manera de recogerlas, en los ritos de recolección, en la luz y en la pupila del que mira, cada uno siente la flor según la estación que lleve por dentro.


Susana Del Llano.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Balada de la vida en Rojo.


El uno siempre vive la vida en rosa,,
juventud que no acaba nunca,
segunda infancia menos taciturna,
ni deseos ni lamentos superfluos.
Ignorante de todo flujo y reflujo,
este sabio para quien nada se mueve
reina instintivo: como un falo.
Pero yo, yo veo la vida en rojo.

El otro razona y glosa
en tonos irresolutos,
sopesando, pesando cada cosa
con manos entumecidas y pesados callos.
Le haría falta mucho tiempo y más
Para aventurarse fuera de su tabuco.
El mundo es gris para este recluso.
Pero yo, yo veo la vida en rojo.

Él, este otro, en derredor se atreve
a echar miradas llenas de deseos,
pero donde su mirada se posa,
èl se exaspera donde tú te places,
mirada de filántropos mofletudos;
todo le parece negro virgen o gubia,
los hombres vinos bebidos, libros leídos.
Pero yo, yo veo la vida en rojo.


Paul Verlaine.

viernes, 16 de septiembre de 2011


Mañana a las 20 horas en el chiringuito del Pinón Folixa en Oviedo. El Ejército de la Letra Impresa tras cargar tintas durante el verano, disparará versos . Venid sin armadura

viernes, 9 de septiembre de 2011


La flecha de Zenón. René Magritte.


Reformando viejos poemas.


Aquiles y la tortuga.

Nunca te pedí ventaja.
Eras el héroe salvador,
de una victima imaginaria,
el corredor de fondo, el Aquiles
castigando su talón
que no sabe de líneas rectas.

En la paradoja de Zenón
no es quién pierde, la tortuga.
ni la distancia es la meta.



Susana Del Llano.
Teoría de Autómatas:

Un autómata es un modelo matemático para una máquina de estado finita.Cada entrada es leída por el autómata símbolo por símbolo.
El conjunto de todas las palabras aceptadas por el autómata constituyen el lenguaje aceptado por el mismo.
Símbolo: es un dato arbitrario que tiene algún significado o efecto en la máquina.
A estos símbolos se les llama "letras" o "átomos".




Tu piel junto a mi piel, eso es el lenguaje.
todo cuanto pretenda enmudecerlo
maldito sea.
Mudo que rompe a hablar. Félix Grande.



Ulises y la Teoría de autómatas.


El autómata de carne rechaza la última entrada,
tu alfabeto de contenciones se desborda en paradojas,
cediendo sitio a la intuición de los átomos.

Ulises llamando a Penélope y a Circe,
¿única lectura del mito o
límite que tiende al infinito?...


Susana Del LLano.

domingo, 4 de septiembre de 2011


ODISEO:Gracias a la muerte,la vida es goce, aventura, intensidad, ilusión. Para los inmortales nunca lo es. Para ellos la vida es un largo bostezo.Rutina y tedio. En esa eternidad de la que nunca saldrán, todo,todo les ha pasado y les volverá a pasar. ¿No te parece aburrido eso? ¿que clase de anhelos de pasiones, de excitación, de inquietud, tendríamos ,si el riesgo de entrar en el reino de las sombras, de volverse una sombra, no nos acechara a cada paso?

Odiseo y Penélope. Mario Vargas llosa.