martes, 27 de marzo de 2012

Volans




Nunca somos conscientes de empujar

la tierra cuando caminamos.

Criatura a merced de las fases de un satélite

con el peso exacto que desaloja en un fluido.

Recipiente de energía mecánica,

y movimientos reflejos.

¿Acaso alguien cuenta los pasos

los latidos, los silencios?.

Apenas nadie se detiene a contarlos,

hasta que llegan los terremotos

sacudiendo cimientos de hueso.

Si tiembla el suelo, aprovecha

el impulso para el salto.

Vamos, que las alas pueden de sobra

con el peso de tus zapatos.

¿No me crees?, hazme caso,

no hace falta que te ates los cordones

ponte de puntillas y abre los brazos.

¿Sabes que hay peces que pueden

galopar el aire,

desafiando escamas y leyes,

para dormir al raso, bajo las estrellas?.

¿cuál es tu excusa de vertebrado

para no intentarlo?

¿por qué coleccionas piedras

si en los bolsillos caben mejor

recuerdos para fabricar viento?

Susana Del Llano.

lunes, 19 de marzo de 2012

Perfil. Román fernández Crespo.


Si han definido las ideas como corazonadas, a la unión de dos ideas podríamos definirlas como un latido. Al menos eso es lo que me propuse al contemplar la litografía de Román Fernández Crespo y casi ser capaz de palpar las historias que los claroscuros dejaban flotando en el aire, como mariposas en blanco y negro.

Me las llevé a casa, junto con la nube de palabras que desataron, para intentar acompasar el latido .Un latido que así suena:



Perfil

En piedra firmaron

los trazos de tu silueta

pulsos de tinta, con las sombras.

Por eso, codicia y cerca

la oscuridad , tus claridades,

te ronda, te araña y se repliega

en las fronteras de tus contornos.

Aprovechando la penumbra

tu perfil asoma,

se habrá colado en el papel,

la textura de tu alma.

Se habrá colado,

y caprichosa juega

a encender y apagar luces.

Alumbra los misterios

de cada arañazo

un color o una ausencia,

matiz por cada surco,

susurra si te acercas,

cadencias en blanco y negro,

en negro y blanco ,si te alejas.


Susana Del Llano.


Todo un placer compartir con el Ejército de la letra impresa y los artistas de http://www.localizarte.es que nos dejaron dar voz a sus corazonadas y nos cedieron un cálido espacio para compartir latidos.Lucía Falcón ejerció de maestra de ceremonias de una anarquía artística acompasada que tuvo una grata acogida.

Repetiremos, seguro.

sábado, 10 de marzo de 2012

Incontables.


No se puede confirmar

el tacto del humo,

sin embargo,

el aire se mide en latidos.

En la profundidad con que se clavan

las uñas en la mano es posible,

medir los surcos del anhelo.

La distancia es otro ángulo de la luna,

desde tu ventana o la mía, así se mide,

el espacio; un desliz entre párrafos.

La razón se vuelve escalofrío

si la intensidad es un argumento.


Mi cuerpo mide poco más de metro y medio.

Es de lo poco que a estas alturas

puedo afirmar,

con la misma seguridad

con la que afirmo este vértigo.


Susana Del Llano.

miércoles, 7 de marzo de 2012


Despertaron tras la fiesta, con la resaca del alcohol y los cigarrillos latiendo en las sienes. En la boca, los restos de una canción de humo.

Cantado, es lo único que recuerdan, se fueron quedando dormidos, cada uno con el sabor de una melodía diferente en los labios.

Se miraron despacio unos a otros, buscando en el fondo de las pupilas los recuerdos, que habían perdido horas antes.

Si hubiera habido algún católico en la sala, probablemente hablaría de maldición, de castigo divino, véase profanación de lugar sagrado para fiesta pagana, concretamente la más pagana de todas, la que celebra el recubrimiento de los huesos como un día lo celebrarán con nosotros los gusanos.

Ninguno pensaba en aquello como una condena, ni mucho menos. Al fin y al cabo, aunque pocos lo confiesen, nadie es la misma persona durante todo un día, ni quiere serlo. Tampoco ninguna ciudad es la misma ya que dicen, son las personas las que hacen las ciudades,

Por eso mucho antes de abrir la puerta, supieron donde se encontraban. Por eso y por la colección de muñequitos de trapo que parecían alfileteros dispuestos sobre el altar, vestidos exactamente igual que todos ellos.

Se guardaron las preguntas en los bolsillos de sus nuevos trajes. Sirvieron un río de Bourbon, dejando que el jazz envolviera sus tobillos.

Él, apoyado en una esquina, con medio cuerpo oculto por la penumbra, la miraba solapado bajo el ala del sombrero.

Ella, sabiendo que esta vez estaban en la ciudad adecuada, caminó decidida a envolverse con él en la penumbra.

Después de todo, aquella podía ser la última noche y siempre había querido pasear a orillas del Mississippi, en tono sepia.

Susana Del Llano.