
No se puede confirmar
el tacto del humo,
sin embargo,
el aire se mide en latidos.
En la profundidad con que se clavan
las uñas en la mano es posible,
medir los surcos del anhelo.
La distancia es otro ángulo de la luna,
desde tu ventana o la mía, así se mide,
el espacio; un desliz entre párrafos.
La razón se vuelve escalofrío
si la intensidad es un argumento.
Mi cuerpo mide poco más de metro y medio.
Es de lo poco que a estas alturas
puedo afirmar,
con la misma seguridad
con la que afirmo este vértigo.
Susana Del Llano.
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