sábado, 10 de marzo de 2012

Incontables.


No se puede confirmar

el tacto del humo,

sin embargo,

el aire se mide en latidos.

En la profundidad con que se clavan

las uñas en la mano es posible,

medir los surcos del anhelo.

La distancia es otro ángulo de la luna,

desde tu ventana o la mía, así se mide,

el espacio; un desliz entre párrafos.

La razón se vuelve escalofrío

si la intensidad es un argumento.


Mi cuerpo mide poco más de metro y medio.

Es de lo poco que a estas alturas

puedo afirmar,

con la misma seguridad

con la que afirmo este vértigo.


Susana Del Llano.

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