domingo, 18 de septiembre de 2011

Balada de la vida en Rojo.


El uno siempre vive la vida en rosa,,
juventud que no acaba nunca,
segunda infancia menos taciturna,
ni deseos ni lamentos superfluos.
Ignorante de todo flujo y reflujo,
este sabio para quien nada se mueve
reina instintivo: como un falo.
Pero yo, yo veo la vida en rojo.

El otro razona y glosa
en tonos irresolutos,
sopesando, pesando cada cosa
con manos entumecidas y pesados callos.
Le haría falta mucho tiempo y más
Para aventurarse fuera de su tabuco.
El mundo es gris para este recluso.
Pero yo, yo veo la vida en rojo.

Él, este otro, en derredor se atreve
a echar miradas llenas de deseos,
pero donde su mirada se posa,
èl se exaspera donde tú te places,
mirada de filántropos mofletudos;
todo le parece negro virgen o gubia,
los hombres vinos bebidos, libros leídos.
Pero yo, yo veo la vida en rojo.


Paul Verlaine.

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