domingo, 16 de octubre de 2011

La contradicción está en el origen de todas las cosas.
Heráclito (el oscuro)


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Los daímones.


En la definición de daímones encontramos contradicciones a cada paso que damos en el tiempo, la cultura y las creencias.

En los inicios de la religión griega comenzaron siendo identificados con el destino por ello el nombre griego daimon parece que comenzó teniendo el significado de "el que reparte"

El término se designa en segunda acepción a las almas «divinizadas» de antepasados humanos que desde su situación de perfección y bienaventuranza ejercen sobre el mundo de los hombres una función de protección.

Aparece también como un término análogo al teísmo con el que se designan a los dioses.

Más tarde, por ser recuerdo de dioses primitivos penetrados en Grecia desde los pueblos indoeuropeos, se consideraron divinidades de rango inferior. Eran representados como mitad bestias y mitad humanos, como una impura mezcla de sus creencias contaminadas con las foráneas. Son dioses que luchan a favor de la oscuridad y las tinieblas, y que desearían que la humanidad viviese en ese mundo y a los que se ofrecían oscuros sacrificios.

Racionalización del Daimon.

En Grecia se acabará produciendo una progresiva evolución del concepto del daimon primitivo. Tal evolución llevará a identificar tal daimon con el genio que cada persona, a nivel individual, parece poseer. En este contexto, uno puede hablar de mi daimon como sinónimo de mi caracter propio y distinto del de los demás. El Daimon comienza, por lo tanto, a identificarse con el genio que cada uno de nosotros lleva dentro


Los daímones y el arrebato creador.


Para Demócrito, el entusiasmo, el arrebato creador sería la manifestación del Daimon, el ser divino que habita en nosotros y que ha sido condenado a expiar en la tierra una falta cometida en el mundo de los dioses.
Los dioses, emiten un sagrado soplo que el alma sensible del poeta recibe quedando en un estado entusiástico. Se puede hablar entonces de la primera manifestación de la Teoría de la inspiración cuyos antecedentes se hallaban en Homero y Hesiodo en términos del más estricto materialismo.

Por medio del sagrado soplo se introducen átomos ígneos, bien a través de los poros o de la respiración, en el alma del poeta, que se inflama llevándole a un estado de agitación semejante a la locura, aumentando así su capacidad creadora.


Ángeles y demonios.


En el siglo VI la escuela neoplatónica cierra y la escuela de Alejandría pasa a manos cristianas.
La influencia del místico anónimo del siglo V, Dionisio Aeropagita, garantiza la asimilación del daimon al cristianismo, inspirándose en estos espíritus para crear la jerarquía celeste de los ángeles.

De lo ángeles como criaturas superiores a los hombres, celestiales pero subordinados de Dios, pasamos al ángel caído, el que se creyó igual a la divinidad, la figura con la que la Iglesia demonizó a los Daímones, sumiéndolos en la oscuridad de los seres maléficos, moradores de los infiernos, capaces de poseer el alma humana.

Este último paso no fue más que el modo en el que una religión monoteísta borra los vestigios de otros dioses, de otros intermediarios con la divinidad que cuestionarían al único intermediario posible en el cristianismo; la figura de Jesucristo.


Divinidades, protectores, intermediarios, maléficos…. El caracter es el daimon del hombre, y como tal, puede ser bueno o malo. señalaba Heráclito

Particularmente me quedo con esto y con la hermosa historia del arrebato creador que nos cuenta Demócrito. Me gusta imaginarme al poeta, incluso al de nuestros días, siendo tocado por el soplo divino, inflamado por átomos ígneos que se revuelven en el alma hasta encontrar un cauce.
Para hallar esta vía, es imprescindible acompañar inspiración con trabajo y constancia.

El resultado de la creación dependerá del carácter, ánimo, imaginación o experiencia del poeta y del ritmo de la respiración, que marcará los tiempos del pulso, cada vez que se toma la pluma.



Susana Del Llano.


Bibliografía y fuentes:


-Manual de la Teoría Literaria. La Antigüedad Grecolatina I.
Carmen Bobes, Gloria Baamonde, Magdalena Cueto, Emilio Frechilla, Inés Marfil.
Editorial Gredos.
1995

-Realidad Daimónica. Patrick Harper
. Editorial Atalanta.. 2007.

-Wikipedia

-www.páginasobrefilosofia.com

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