Quien haya sido astuto en la adecuación de la correspondencia no sufrirá accidentes, hará que todo suceda según su conveniencia, creará un mundo de cristal en el que disfrutará del objeto. Pero no olvidará nunca que la esfera de cristal es un vacío en el que no entra el aire y se guardará de romperla en la ingenua tentativa de ventilarla.Abandonos, transportes, hijos, devociones, confianzas: son símbolos individuales de los que el aire- la mística penetración del otro- está siempre excluido.Hay, en fín, entre estos símbolos y la realidad la misma relación que entre las palabras y las cosas. Es preciso tener la sagacidad suficiente para darles un significado sin confundirlos con la sustancia verdadera. Que es la soledad de cada uno, fría e inmóvil.
El oficio de vivir.
Cesare Pavese.
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