jueves, 19 de enero de 2012

Alquimia y costura.






Con la certeza de los imanes te invoco, con todo el lenguaje no articulable que conozco y que me invento sobre la marcha, a veces, incluso salen cosas hermosas de las mazmorras, ¿quién lo diría? ése eres tú, probablemente, girando el timón de mis manos, estas a las que tanto les gusta coser criaturas con retales siniestros.
¡Que peligro entraña la costura!, escribir, coser...

Palabra de bruja, pensaba yo también, que se trataba de lo primero ¿qué clase de hechizo tornó la pluma en aguja de coser piel humana?.
¿Qué ingrediente se coló en la retorta alterándo(nos) el resultado?, haz memoria, quizás trajiste mandrágora por jengibre o no cayeron en la marmita, las espinas de la rosa de los abismos, no me lo explico. Mira que he(mos) leído sobre fenómenos de posesión ficciónica. Un arquetipo, el personaje que se niega a la muerte que el autor piensa darle ¿para qué sirve tanta lectura, tanto mito?, si no sabemos o no sé (como tampoco sé en que persona escribo) quién de los dos es Prometeo.

Lo enrevesado del asunto es que no es un personaje, son dos pronombres con mil disfraces o es una historia que esperaba ser nombrada para existir sin ser o ser sin existir.¡Véte tú a saber!.
La cuestión es que está vivo, se alimenta de pulsaciones, roba letras, se fuma mis cigarrillos y te filtra en mi sangre.
Ahora tengo que dejarte asomar cuando te apetece y que te pelees desnudo con el resto de alter- egos que me viste.
Lo siento, pero no pienso devolverte la muda, al menos por ahora, es suave, caliente y de mi talla.

Susana Del Llano.

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