
Cuando surgió la idea de darle voz a las obras de Juan Falcón, ninguno habíamos visto aún los cuadros. Las dudas en la elección apenas hicieron acto de presencia porque fueron los cuadros los que como ocurre muchas veces con los libros, eligieron a su lector.
Aparecieron las dudas al tratar de explicar, de acercarse a la mirada de otro ,porque es inevitable sentirse invadiendo un espacio sagrado donde se entra casi a oscuras y de puntillas,confiando en encontrar el color preciso para vestir cada palabra.
El reto consiste en saber que nunca será el mismo para ninguna pupila, en intentar capturar el destello,el temblor interno, el fogonazo sensitivo que nos provoca la belleza , encerrándolos en un hechizo, para invocarlos como si fuera siempre la primera vez que abrimos los ojos.
Inocencia
Tras la retina, un punto ciego existe,
donde la luz agoniza, se extingue.
Su mirada compensa tal duelo
creando el ángulo de la inocencia;
sastre ciego que irá vistiendo
sus pestañas, todos los días,
con un traje Sthendal nuevo.
Susana Del Llano.
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