Asesinato.
(Dos voces de madrugada en el Riverside Drive)
¿Cómo fue?
-Una grieta en la mejilla.
¡Eso es todo!
Una uña que aprieta el tallo.
Un alfiler que bucea
hasta encontrar las raicillas del grito.
Y el mar deja de moverse.
-¿Cómo, cómo fue?
-Así.
-Déjame, ¿de esa manera?
-Sí.
El corazón salió sólo.
-¡Ay, ay de mí!.
Federico García Lorca.
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