La Partida de las brujas. Richard Doyle.
El Origen Celta de las brujas
Ya nadie niega que las brujas hayan sido a lo largo de la historia, víctimas de la ignorancia y la superstición. Vinculadas al imaginario pagano, han sido, en ocasiones, interpretadas como encarnación del mal, tejedoras de tramas ocultas o siervas del demonio y como tales perseguidas. Sin embargo, la antropología ha arrojado luz sobre el hecho de que la brujería no es otra cosa que una de las numerosas formas de persistencia de cultos precristianos y particularmente de creencias celtas. Si observamos a las brujas, veremos que poseen todos los elementos de la sabiduría típica, de por ejemplo los druidas. Se les acusa de desencadenar tempestades y de invocar la furia de los elementos naturales, de comunicarse con divinidades ocultas y de fabricar filtros poderosos (capaces de curar o de matar) utilizando hierbas mágicas.
De naturaleza misteriosa las llamadas Vírgenes Negras, cuyo culto se difundió en la Europa cristiana ocupada por los celtas, pueden ser vinculadas con el aspecto femenino (lunático) del Oiw y sus imágenes se situaban en cuevas subterráneas, cerca de manantiales o de pequeñas superficies de agua.
Con la llegada del cristianismo las Vírgenes Negras asumieron las connotaciones de la Virgen María y se las situó en las criptas.
Los Celtas, una civilización europea. Elena Percivaldi.
¿Brujas o vírgenes?. La dualidad del mito.
Muchos de los mitos y símbolos a los que se dota de connotaciones negativas sirven después como fuentes para superponer otras figuras que representarán todo lo contrario.
Cada cultura y religión manipula estas figuras a su antojo en un esfuerzo por borrar parte del imaginario anterior para diferenciar sus creencias. En realidad, las creencias y supersticiones del hombre no son más que un, un ouroboros hambriento que se muerde la cola. Este símbolo, por ejemplo, en algunas representaciones posee la mitad del cuerpo clara y la otra oscura, aludiendo a la contraposición sucesiva de principios.
Los claroscuros, las dobles lecturas de mitos y símbolos ponen de manifiesto su procedencia a un árbol genealógico cuyas ramas se enredan de tal manera que resulta harto difícil desentrañarlas.
Se parte de lo salvaje, lo desconocido y por lo tanto todo lo que despierta en el hombre el miedo, desatando mecanismos de defensa que revisten como en el caso de las brujas , para siempre de una impronta maléfica al mito.
Aunque con el paso de los años el cristianismo divinizó la misma figura que perseguía, se encargó también de legarnos el lado oscuro de un mito que prevalece en el inconsciente colectivo por la fuerza y el misterio conferidos desde el miedo.
La realidad, es que aquellas mujeres iniciadas en conocimientos reservados hasta entonces al hombre, suponían una amenaza que el cristianismo quiso atajar denostándolas, transformando la independencia y el conocimiento femeninos en símbolo del mal y relegando el papel de la mujer ,a madre y esposa obediente de un Dios masculino.
Así pues las lecturas de un mito son múltiples , siendo a mi modo de ver los mitos que se han teñido de oscuro los más complejos y fascinantes, aunque sólo sea por el placer de rascar para ver que hay en realidad, bajo todas esas capas de pintura.
Susana Del Llano.