LA WALKIRIA
En el principio de los tiempos, los dioses del pueblo germánico vivían en un refugio de paz y de dicha llamado Walhalla.Allí vivían tambien las walkirias, las inmortales vírgenes hijas de Wotam, doncellas bellísimas e indomables que, cabalgando en sus corceles blancos, tomaban parte en la guerra y recogíandel campo de batallla a los héroes que caín combatiendo para trasladarlos al Walhalla.
Tambien, Wotam había dado el ser a dos mortales:Sigmundo y Siglinda, a quienes separaron de pequeños.Sigmundo fue desterrado y Siglinda, dada en matrimonio a Hunding,un guerrero de costumbres bárbaras y maneras brutales.El destino, volvió a juntar a los hermanos y amantesque huyeron juntos a compartir sus trabajos y sus peligros.Tuvieron un hijo al que llamaron Sigfrido.
Un mal día Sigmundo, tuvo que luchar con el bárbaro Hunding, a quien el dios Wotam había concedido su protección, por ello Sigmundo, debía morir a manos de su adversario.Pero iniciado el feroz combate, una de las Walkirias, la bella Brunilda,se compadeció de Sigmundo y desobedeciendo las órdenes de su padre, le socorrió durante el desafío librándolo por dos veces de la muerte.
El dios Wotam,decretó inflexible: "ya no eres mi mensajera. Has perdido tu inmortalidad de Walkiria al tener piedad de un hombre.Aquí te destierro, en esta montaña; te sujeto a un sueño del que sólo te despertará el primero que pase y te haga suya.
Wotam-exclamó entonces Brunilda-, si has de someterme a un hombre que me domine, haz al menos que sea un ser digno el que me posea.
Quedarás dormida dentro de un círculo de llamas, en un hechizo de fuego. Sólo el héroe que logre vencer la barrera incendiada podrá despertarte y hacerte suya.
Pasaron años y años,Sigfrido se hizo un hombre, mató al dragón que custodiaba el anillo encantado y tras bañarse en su sangre, se hizo invulnerable. LLegó a sus oidos el hechizo que mantenía dormida a Brunilda y fue en su busca. Las llamas que la custodiaban, llegaban casi al cielo.El héroe, sin miedo ninguno,las cruzó impertérrito.Besó los labios de la bella durmiente despertándola del encantamiento.
Puso en su dedo el anillo mágico en prenda de su amor eterno.
A partir de ese instante, Sigfrido iba a saber lo que era una pasión amorosa, mientras queella habría de conocer la enfermedad , la vejez y la muerte.
Las mejores leyendas mitológicas,José Repollés, Edit. Optima, 1999.
¿No pagó Brunilda un precio demasiado alto a cambio de un puto anillo, por muy mágico que este fuera?.Por mostrar piedad fue condenada a dos opciones:vivir eternamente en un sueño de fuego o vivir una existencia mortal ,sin más batallas que las del orgullo, cediendo el resto de sus días a un desconocido que no sabemos si le salió rana. ¿Final feliz?
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