Ofreces el cuello
al beso de la bestia,
por si pudieran sus colmillos
perforar una piel tan dura.
No te engañes caperucita,
que no hay cordero escondido
bajo el pelaje.
Carga con balas de plata tu cestita.
No le dejes siquiera acercarse.
Dispara al corazón y al despellejarlo,
verás su vientre repleto
de huesos y capas rojas.
El lobo siempre será lobo
y tú ya eres mayor
para escuchar más cuentos Susana Del Llano.
Joer pues con lo inofensivos que parecen los lobeznos. Me aburroooooooooooooooooo
ResponderEliminaryo, por lo menos, aún soy una niña.
ResponderEliminary me encantan los cuentos.
Un besazo!
lo intentaré
ResponderEliminarsus deseos son órdenes! :)